Todos tenemos historias que recordaremos el resto
de nuestra vida. Sin lugar a dudas. Pero… ¿qué hace que se peguen a nuestra
memoria? ¿qué hace que algunas se olviden y otras no? El tiempo, el lugar, la
profundidad, la intensidad del contenido…
Los agradecimientos, eso es lo primero que
encuentras en todos los libros, es la parte en la que los autores describen sus
esfuerzos, cómo surgió la idea del libro. Cuentan paso a paso el embarazo de
esa idea, cómo no pueden dejar de pensar en ella, porque temen que si dejan de
hacerlo por un instante y se centran en otra cosa, la idea se irá desenfocando,
difuminándose hasta hacerse un borrón gris.
A continuación enumeran a todas aquellas personas
que de alguna manera son especiales y que hicieron posible ese libro.
A veces… no sabes por dónde empezar, y te das
cuenta de que esa ha sido la tarea más difícil que has realizado nunca, que no
has podido dormir bien ni una sola noche durante el tiempo que has tardado en
llevarla a cabo.
Así es cómo comenzó el mío…
No sé muy bien para quién lo escribo, intuyo que
para mi o para cualquiera que tenga curiosidad por saber cómo he llegado hasta
aquí. No escribo, como otras veces hago, para las personas que lo van a leer,
sino para las que aparecen en él.
Siempre he querido ser útil, ayudar y no creo que
en eso sea diferente al resto de la gente. Creo que es algo que todos deseamos…
una vida con sentido.
A todos nos consuela saber que si estuviéramos en
dificultades, siempre habría alguien dispuesto a echarnos una mano.
Cuando empecé a trabajar no sabía cómo sería mi
viaje, pero las experiencias que viví, las personas que fui conociendo me daban
lecciones cada día. Y me hicieron ver cuánto me faltaba aún por aprender.
Yo que llevaba seis años de estudios de medicina a
mis espaldas, otro más encerrada preparando el MIR, un examen al que nos
presentábamos más de veinte mil médicos para unas cinco mil plazas. Yo que me
consideraba afortunada por haber podido elegir la especialidad que me gustaba
al estar entre los doscientos primeros… Tenía pesadillas al pensar en mi
primera guardia de puerta… No estaba segura de si quería ir. No sabía que iba a
encontrarme. Por otro lado, deseaba estar allí… Parece una locura…
Pero cuando llegué. Allí estaban ellos. Personas entregadas, ENFERMEROS y ENFERMERAS con años de experiencia y profesionalidad a sus espaldas. Ellos cuidaban de todos… pacientes y residentes recién llegados.
Pero cuando llegué. Allí estaban ellos. Personas entregadas, ENFERMEROS y ENFERMERAS con años de experiencia y profesionalidad a sus espaldas. Ellos cuidaban de todos… pacientes y residentes recién llegados.
A él lo conocí el primer día, su actitud y su
sonrisa al recibirme borraron todos mis miedos. Aquel enfermero de urgencias me
tomó bajo su tutela y con paciencia, experiencia y mucha sabiduría me ayudó a
ayudar…
Siempre decía: La
pasión es la clave… vale la pena hacer sacrificios por llevar una vida plena y
llena de pasión. Es el ingrediente secreto que me ha hecho pasar por algunos de
los momentos más dolorosos de mi vida.
Cuando las
cosas se ponen difíciles, tienes que preguntarte lo que estás haciendo y por
qué.

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